El arte de José María Arguedas, un individuo quechua moderno, radica en la importante labor que realizó al dedicarse desde muy pequeño a fortalecer sus habilidades tanto cognitivas como artísticas es decir, fortaleció su empeño para derrumbar la famosa creencia de la incapacidad intelectual de hombre andino al destacar en los primeros lugares durante el transcurso de sus años académicos.
Su amplia trayectoria habla por sí misma, ya que en ella se ve relejada claramente no sólo el talento artístico plasmado en sus 400 escritos literario, o su capacidad intelectual de mestizo que en esas épocas era cuestionable, debido a la intensidad de paradigmas dominantes que resaltaban las personas de la costa del Perú sobre aquellas desterradas a las faldas o picos de los cerros denominándolos despectivamente serranos. Desempañando grandes cargos en las instituciones más destacadas y reconocidas de la capital, brillando justamente sobre todos aquellos que medían no solamente la capacidad por el origen, sino también en su calidad de ser humano, el cuál a pesar de encontrarse en la cima nunca olvidó sus raíces y sus orígenes y mucho menos a su gente indígena quienes le mostraron la belleza de una cultura basta, diversa y multicultural que fue motivo de su inspiración y el motor de su vida.
Arguedas fue un gran ser humano, uno de aquellos que nacen en el mundo cada cierto tiempo y con una misión específica para dar a conocer a un determinado sector lo ridículo de su actuar al dejarse llevar por factores externos dejando de lado la valiosa idea de la esencia del ser humano, de que el hombre es de por si un mundo diferente al de otro y no mejor que otro, por ello la importante idea de valorar a cada ser por lo que es y por lo que quiere ser, debe ser acentuada sobre aquellas, que reflejan una valoración superficial del individuo, basada en un mundo de apariencias que les permiten observar y darse cuenta que con el pasar de tiempo no quedan de ellas ni un recuerdo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario