jueves, 7 de julio de 2011

El gran muro aislante y opresor del pueblo quechua

Cuando nos referimos a muro pensamos en una pared de estructura sólida vertical que protege o define un espacio, pues bien al hablar de  un gran muro se nos viene inmediatamente a nuestras mentes esta pared vertical con mayor tamaño y volumen, tal es así que se nos presenta imponente y misteriosa que busca separar dos espacio con gran intensidad, puesto que quiere un aislamiento total de estos y que según deja notar el título, este muro sería la manifestación negativa de una incomunicación total de dichos espacios con la finalidad de  hacer que un espacio se imponga sobre el otro  como pueblo quechua.

 Reflejado ya  en nuestra realidad este muro no es más que una expresión tácita  de las inmensas barreras sociales y culturales impuestas al pueblo quechua, indigenista por  aquella cultura urbana de raíces europeas que ha logrado apoderarse minuciosamente de cada sector reconocido en el territorio nacional para que de esa manera pueda tener un dominio total sobre la población y sus autoridades siendo  independiente y toda poderosa frente a la otras muchas culturas que forman parte de nuestro mestizaje cultural, que tienen que acatar y someterse a las imperantes órdenes o mandatos dadas por ésta para beneficio  propio, desconociendo generalmente los derechos de las otras.

Este inmenso muro de injusticias sociales fue apreciado por Arguedas desde sus orígenes, lo que al igual que a sus semejantes le dejaba un sentimiento de impotencia y tal vez de resentimiento  al tener que aceptar que vivía en dos mundos distintos y que a la vez pertenecía a uno solo, el cual quiso unificar  tratando de destrozar desde sus cimientos esta inmensa pared de ideología que solo traían a su pueblo, pobreza, discriminación, exclusión total. Lo intentó fiel a su estilo con los medios que pudo poner a su alcance con esfuerzo, sacrificio y con argumentos sólidos y razonables. Si no preguntamos ¿si lo logró? se puede decir que sí, en cierta forma ya que él permitió conocer la riquezas que guardaba nuestro verdadero Perú antes del mestizaje y que aún a pesar del tiempo han podido salir victoriosas a pesar  de los constantes esfuerzos  que ha realizado la cultura urbana por abolirlas y extinguirlas de la realidad.

Por: Mayra Fiorella Baca C.

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