Cuando nos referimos a muro pensamos en una pared de estructura sólida vertical que protege o define un espacio, pues bien al hablar de un gran muro se nos viene inmediatamente a nuestras mentes esta pared vertical con mayor tamaño y volumen, tal es así que se nos presenta imponente y misteriosa que busca separar dos espacio con gran intensidad, puesto que quiere un aislamiento total de estos y que según deja notar el título, este muro sería la manifestación negativa de una incomunicación total de dichos espacios con la finalidad de hacer que un espacio se imponga sobre el otro como pueblo quechua. Reflejado ya en nuestra realidad este muro no es más que una expresión tácita de las inmensas barreras sociales y culturales impuestas al pueblo quechua, indigenista por aquella cultura urbana de raíces europeas que ha logrado apoderarse minuciosamente de cada sector reconocido en el territorio nacional para que de esa manera pueda tener un dominio total sobre la población y sus autoridades siendo independiente y toda poderosa frente a la otras muchas culturas que forman parte de nuestro mestizaje cultural, que tienen que acatar y someterse a las imperantes órdenes o mandatos dadas por ésta para beneficio propio, desconociendo generalmente los derechos de las otras.
Este inmenso muro de injusticias sociales fue apreciado por Arguedas desde sus orígenes, lo que al igual que a sus semejantes le dejaba un sentimiento de impotencia y tal vez de resentimiento al tener que aceptar que vivía en dos mundos distintos y que a la vez pertenecía a uno solo, el cual quiso unificar tratando de destrozar desde sus cimientos esta inmensa pared de ideología que solo traían a su pueblo, pobreza, discriminación, exclusión total. Lo intentó fiel a su estilo con los medios que pudo poner a su alcance con esfuerzo, sacrificio y con argumentos sólidos y razonables. Si no preguntamos ¿si lo logró? se puede decir que sí, en cierta forma ya que él permitió conocer la riquezas que guardaba nuestro verdadero Perú antes del mestizaje y que aún a pesar del tiempo han podido salir victoriosas a pesar de los constantes esfuerzos que ha realizado la cultura urbana por abolirlas y extinguirlas de la realidad.
Por: Mayra Fiorella Baca C.
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