jueves, 7 de julio de 2011

El racismo y la cuestion nacional

















Ser racista es, ante todo, una ideología y, como tal sirve para consagrar un status quo determinado, de manera que va cambiando de acuerdo a como cambian las relaciones socioeconómicas y las correlaciones de poder establecidas. No existe pues un racismo. Como toda construcción histórica, este asume diversas formas de acuerdo al contexto social en que se genera. Su historia no puede desvincularse de la historia social. 
La existencia de las razas en tan antiguo como, que es sus orígenes pretendía ofrecer una clasificación científica de las “razas humanas”. Es irrelevante que las razas existan o no, pues no es interesante demostrar su inexistencia o la (des)igualdad entre ellas. No son las razas las que crean el racismo sino es a la inversa: el racismo construye razas. Y la cuestión que verdaderamente importa es que basta que una fracción significativa de la población crea que las razas existen para que esta convicción establecida en la intersubjetividad social tenga profundas implicaciones en la realidad social. 
El racismo tiene también elementos denominados mentalidades: ese sustrato inconsciente que sirve de base a nuestras formas de pensar, nuestras reacciones cotidianas no racionalizadas, nuestros horizontes culturales generacionales, las ideologías políticas, y que, no siendo inmutable, sin embargo cambia en un tiempo histórico distinto al de los otros fenómenos mencionados. 

Por: Maria Antonieta C.

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